Un viaje emocional desde la Expo de 1992 al Sevilla TechPark de 2026.

El pasado viernes 17 de abril, la Isla de la Cartuja volvió a demostrar que su corazón late con más fuerza que nunca. Desde la Asociación Legado Expo Sevilla, organizamos una nueva jornada de visitas guiadas vespertinas que superó todas nuestras expectativas de asistencia, confirmando que el interés por nuestro patrimonio histórico y tecnológico no deja de crecer.

El arranque: El espíritu de la Unión Europea

La ruta comenzó en la emblemática Avenida de Europa. Bajo el marco de los doce mástiles y su icónico microclima, retrocedimos a 1992 para analizar la importancia de los países que conformaban la entonces CEE:

  • Pabellón de España: El gran anfitrión de la muestra, con su imponente Lago de España, sigue siendo el símbolo de la ambición de aquel año.
  • Pabellón de Italia: Una fortaleza de diseño vanguardista que, junto al de Francia (un prodigio de tecnología y espejos), representaron la elegancia y el poder industrial del continente.
  • Pabellón de Portugal: Consta de dos cuerpos principales sobre una planta elíptica unidos por un patio de vidrio cuadrado.
  • Pabellón de Francia: Uno de los pesos pesados de la Expo ’92 en Sevilla. No solo por su ubicación privilegiada en la Avenida de Europa, sino por cómo logró combinar una arquitectura vanguardista con una experiencia tecnológica que, para la época, parecía sacada de la ciencia ficción.


    Continuamos el recorrido hacia la zona norte del recinto, donde la arquitectura se vuelve más atrevida y diversa. En este tramo, los asistentes pudieron redescubrir joyas que hoy forman parte del paisaje cotidiano de la Cartuja:

    • Pabellón de México: Con su imponente «X», una de las estructuras más queridas que hoy sigue siendo un referente visual en el parque.
    • Pabellón de Corea: Una oda a la modernidad asiática que combinaba tradición coreana con líneas futuristas.
    • Pabellón Rank Xerox: Recordamos cómo esta empresa mostró al mundo el futuro de la oficina digital mucho antes de que el teletrabajo fuera nuestra realidad.
    • Pabellón de Nueva Zelanda: Uno de los favoritos del público en el 92 por sus impresionantes proyecciones y su fachada de roca volcánica que transportaba al visitante al Pacífico Sur.

    Sevilla TechPark: El legado convertido en futuro

    La recta final de la visita nos llevó por el corazón del actual Sevilla TechPark (PCT Cartuja). Es un orgullo ver cómo la herencia de la Expo se ha transformado en un motor económico y científico de primer nivel mundial.

    Hicimos paradas estratégicas en hitos arquitectónicos que han sabido adaptarse al paso del tiempo:

    • Pabellón de Siemens: Hoy símbolo de sostenibilidad y eficiencia energética.
    • Pabellón de Finlandia: Un ejemplo maestro de arquitectura en madera y acero («La Garganta del Diablo») que sigue asombrando por su pureza técnica.
    • Pabellón de Hungría: La obra maestra de Imre Makovecz, cuyas siete torres y casco de barco invertido en madera siguen siendo el alma mística del recinto.

    Un cierre iluminado

    Para poner el broche de oro a una tarde inolvidable, regresamos al punto de partida. Al caer la noche, los asistentes pudieron contemplar la Torre Cónica de la Avenida de Europa encendida, iluminando el cielo de Sevilla y recordándonos que, aunque hayan pasado 34 años, el legado de la Expo 92 sigue más vivo, útil y brillante que nunca.

    ¡Gracias a todos los que nos acompañasteis! Vuestra curiosidad y cariño por la Isla de la Cartuja son los que mantienen viva nuestra labor de conservación y divulgación.