
Hoy, una vez más, los ciudadanos nos vemos obligados a alzar la voz y a salir a la calle. No es la primera vez que nos reunimos bajo la sombra de la incertidumbre para proteger el patrimonio de todos y todas, lo que es nuestro, y lo que es historia reciente de esta nuestra ciudad.
Múltiples frentes se abren ante nosotros, desde la turistificación desbordada, la pérdida del tejido productivo, la falta de acceso asequible a la vivienda, la eventización de la ciudad, el maltrato a sus espacios verdes y la mercantilización, o directamente la venta de su patrimonio histórico, cultural y paisajístico.
Son reivindicaciones todas de una ciudadanía que asiste a la venta por parte de las administraciones públicas del patrimonio de todos con la excusa de un falso desarrollo que no aporta valor a la ciudad y que profundiza en un modelo económico extractivo.
En este contexto la recalificación del Canal de los Descubrimientos es una piedra más que pavimenta un camino de infamia, ya largo, en contra del patrimonio de la ciudad en general y del legado de la Exposición Universal de 1992 en particular.
Hoy miramos atrás y nos duelen las ausencias. Nos duele la ausencia del Pabellón de la ONU, por el que nos manifestamos en las calles y que, sin embargo, acabó bajo la piqueta, para levantarse, posteriormente, una residencia que bien podría haber sido colocada en cualquiera de los solares que aún quedan vacíos en el recinto. Nos duele el Palenque, aquel corazón de la Expo que cerraron de la noche a la mañana, arrebatando a Sevilla un espacio icónico irreemplazable, todo ello para especular con el terreno y levantar una estructura que ha estado abandonada hasta hace pocos días. El listado continúa con otros pabellones como el de la Santa Sede, en cuyo solar se encuentra un edificio que nunca ha llegado a estar en funcionamiento, o con elementos como el monorraíl o el telecabina, para los que se propusieron numerosos proyectos, y que acabaron en la chatarrería.
Sólo una sociedad civil concienciada puede hacer frente a este proceso. Si retrocedemos unos años, podemos recordar aquellos días en los que un grupo de personas plantó cara y detuvo el derribo del Pabellón de Hungría.
Aquella lucha demostró que la ciudadanía puede cambiar el curso de las cosas. Se logró evitar el injusto destino que le deparaba a la que fue, y es, una de las construcciones más emblemáticas de la Exposición Universal de Sevilla, consiguiendo, además, su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) aunque, a pesar de esto, el pabellón sufrió posteriormente años de abandono, hoy, gracias a una iniciativa particular, el edificio se encuentra restaurado.






No estamos dispuestos a sumar más pérdidas a esta lista. Por eso, hoy denunciamos:
1. El ataque al patrimonio verde y cultural
El legado no es solo ladrillo, es agua, es vegetación y es cultura.
- Defendemos el Canal de los Descubrimientos. El pasado 18 de diciembre, en un pleno del Ayuntamiento de Sevilla, se firmó su sentencia de muerte, cambiando su uso de actividades productivas y uso pormenorizado de servicios avanzados, a servicios terciarios, lo que incluye la construcción de un aparcamiento subterráneo y la posibilidad, para no sorpresa en esta ciudad, de construir hoteles. Este canal sirvió como columna vertebral del recinto, llenando de vida sus orillas, y refrescando al visitante, cosa que debería seguir pasando en la actualidad, pero se impone un estado total de abandono, más acorde a una escena postapocalíptica. La desaparición del canal supondrá un ejemplo más de la degradación del sistema de espacios verdes de la ciudad, de la desnaturalización de la ciudad, que suma a la tala de árboles, el peligro de venta de solares comprometidos como zonas verdes, como el Pulmón Verde de la calle Arrayán, el deterioro de espacios verdes como el Parque del Guadaira, entre otros, sabiendo lo necesarias que son en la capital la vegetación, el agua y la sombra para el refresco del ciudadano, sobre todo durante los periodos estivales.
- Defendemos los Jardines del Guadalquivir. Este espacio verde, que debía ser el gran parque del casco norte, tiene los accesos bloqueados y ocultos de la vía principal, y que, al caer la noche, queda sumido en la oscuridad total por falta de iluminación, a merced del vandalismo y del olvido. En su corazón y abandonada, también se encuentra la torre panorámica, cuya plataforma lleva suspendida en la misma posición durante años, y a la espera de que EPGASA (Empresa Pública de Gestión de Activos S.A.), decida su destino que, inevitablemente, se acerca paulatinamente a su fin. Unos Jardines del Guadalquivir que albergan también una colección escultórica de primer nivel, pasto de la ruina y el abandono.
- Defendemos el Auditorio Rocío Jurado. Una infraestructura cultural por la que han pasado grandes voces españolas e internaciones y que ha sido víctima del abandono por parte de la administración pública, de la ocupación y foco de incendios evitables. Un espacio que podría albergar eventos que actualmente afectan negativamente al patrimonio de la ciudad como distintos festivales que se desarrollan en entornos patrimoniales de gran fragilidad.
- Abogamos por que el Jardín Americano, una joya natural de EXPO’92, sea de verdad el jardín botánico del que Sevilla carece. Un espacio verde que ha visto mermado su catálogo de especies con el paso del tiempo, debido a un cuidado insuficiente del mismo.
2. La desidia administrativa y el abandono
La Cartuja, de la cual se habla siempre como espacio de excelencia, es tratada como patio de recreo de las administraciones públicas, cuyas calles y avenidas son de gestión municipal, y las cuales son pasto de los aparcamientos ilegales, contando con alcorques vacíos y suciedad.
Es inadmisible la situación de pabellones como el de Turquía, en el que la Junta de Andalucía inició una reforma que, hoy en día, está paralizada, y de la cual han retirado incluso los carteles con su logotipo ya que les involucraba directamente, dejando el edificio en un limbo vergonzoso. O elementos tan importantes como el pabellón de España, uno de los edificios más grandes que se construyeron en el recinto de la muestra universal, y el cual está catalogado como Bien de Interés Cultural, aunque sufre las consecuencias de una gestión deficiente y un litigio que podría enquistar su recuperación.
3. La especulación frente a la gestión.
Rechazamos de manera rotunda la especulación urbanística que amenaza el recinto. Las administraciones públicas tienen como misión gestionar los que son bienes de interés común, propiedad de la ciudadanía, y que no están para trocearse y venderse al mejor postor.
Es absurdo hablar de ampliar el parque tecnológico mediante la operación del Canal de los Descubrimientos, cuando el planteamiento actual ya contempla suelos en estos espacios con los mismos usos de Servicios Avanzados, ya existentes en el mismo. El cambio de calificación a usos Terciarios desvirtúa y diluye lo que, se supone, debe ser un lugar de innovación que aporte alto valor, y no venderse como espacios comerciales que se pueden encontrar en cualquier otro lugar de la ciudad. Del mismo modo no se comprende la necesidad de recalificar terrenos cuando la Cartuja está llena de cicatrices abiertas, pabellones vacíos como los de México o Chile o parcelas desiertas que un día ocuparon ASEAN, Sri Lanka, Austria o el pabellón de las artes entre otros. Hay suelo disponible. No hace falta inventar nada nuevo, hace falta gestionar lo que ya existe.
4. La invasión del espacio público, poniendo la memoria en peligro
La Cartuja se ha convertido en una ciudad sin ley en cuanto a movilidad y uso del espacio público. Desde la crónica ocupación ilegal de la vía pública por parte de ciertos sectores de la hostelería, que privatizan el suelo de todos, al uso indiscriminado de acerados y zonas verdes como aparcamientos ilegales. Es inaceptable que, existiendo cuatro grandes bolsas de aparcamiento y los terrenos del Charco de la Pava, el Ayuntamiento permita que el peatón sea expulsado de su propio espacio.
Expresamos una especial preocupación por elementos singulares como la maqueta del cohete Ariane 4, por el satélite Hispasat y por la antena del Instituto Astrofísico de Canarias, las esculturas e instalaciones artísticas del entorno del Canal de los Descubrimientos y los Jardines del Guadalquivir. Actualmente estos elementos son «huérfanos», nadie quiere hacerse cargo de ellos, permaneciendo bajo las inclemencias meteorológicas y sin mantenimiento desde 1992. Debido a la recalificación del terreno y a la especulación, corren riesgo inminente de desaparecer. Son historia viva y parte del perfil urbano de la ciudad y no permitiremos que acaben en la basura.
No debemos olvidar tampoco el parque de maquetas “Andalucía de los Niños”, cuyas maquetas han sufrido el abandono durante años por parte de la Junta de Andalucía y cuyo recinto ha sido cedido a empresas para abrir locales de ocio nocturno, haciendo que el estado de estas haya empeorado progresivamente, encontrándose actualmente en un limbo que abocará seguramente a su desaparición.
Por todo ello, desde la Asociación Legado Expo Sevilla y la sociedad civil sevillana, exigimos a las administraciones públicas (Ayuntamiento y Junta de Andalucía entre otros) que cesen en su maltrato sistemático a la Isla de la Cartuja, y se muestren más respetuosos con el legado de la Exposición Universal de 1992, que forma parte del patrimonio común y la historia reciente del país, que debe ser cuidado y puesto en valor para toda la ciudadanía.


